Identidades digitales nacionales en Europa: el panorama antes del wallet
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Mín
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05.08.2026
En resumen: mucho antes de la cartera europea de identidad digital (EUDI Wallet), numerosos países de Europa ya disponen de identidades digitales nacionales ampliamente adoptadas. France Identité y FranceConnect en Francia, itsme en Bélgica, BankID en Suecia o MitID en Dinamarca, SPID y la CIE en Italia, la eID alemana, DigiD en los Países Bajos: estos esquemas ya permiten identificarse ante servicios públicos y privados, con tasas de adopción que alcanzan el 80 a 95 % en el norte de Europa. La mayoría serán reconocidos en el marco de eIDAS 2.0 y coexistirán con el wallet durante un largo periodo híbrido. Para una empresa paneuropea, el reto es claro: saber aceptar este mosaico de identidades desde hoy, sin esperar al wallet, con un recurso documental para quienes no dispongan de ellas. Los nombres y las tasas citados aquí se ofrecen a título indicativo y evolucionan.
Identidades digitales nacionales ya masivas
Se habla mucho de la futura cartera europea de identidad digital. Sin embargo, la identidad digital no es una novedad en Europa: forma parte del día a día de millones de ciudadanos desde hace años.
En varios países, conectarse a la agencia tributaria, a la seguridad social, a su banco o a un operador de telecomunicaciones ya pasa por un medio de identidad digital nacional. Estas soluciones se han desplegado a ritmos diferentes, con modelos variados: algunas están gestionadas por el Estado, otras por los bancos, y otras por consorcios privados respaldados por un marco público.
El punto en común de estos esquemas es que permiten demostrar quién es uno en línea, con un alto nivel de garantía, sin tener que enviar sistemáticamente una foto del documento de identidad. En el norte de Europa, la adopción es tal que una parte abrumadora de la población activa los utiliza varias veces por semana.
Comprender este panorama es esencial antes de hablar del wallet europeo: el wallet no parte de una hoja en blanco, sino que se articula con sistemas ya bien implantados.
Panorama por país
Estos son los principales esquemas de identidades digitales en Europa. Las tasas de adopción se ofrecen a título indicativo y pueden variar según las fuentes y los periodos.
Francia
Francia avanza sobre dos bloques complementarios. FranceConnect es el dispositivo de identificación federada que permite conectarse a numerosos servicios públicos reutilizando una cuenta existente (agencia tributaria, seguridad social, etc.). France Identité es la aplicación oficial que se apoya en el nuevo documento nacional de identidad electrónico y su chip, con lectura NFC, para ofrecer un nivel de garantía más elevado y, a plazo, una identidad digital estatal plenamente reconocida.
La adopción francesa avanza, impulsada por la generalización del documento de identidad electrónico y por el uso masivo de FranceConnect en la esfera pública.
Bélgica
Bélgica es un referente con itsme, una aplicación de identidad digital lanzada por un consorcio de bancos y operadores de telecomunicaciones. itsme sirve tanto para conectarse a los servicios públicos como para firmar contratos, autenticarse ante su banco o ante aseguradoras.
Su adopción es muy fuerte entre la población adulta conectada, lo que la convierte en uno de los ejemplos más logrados de identidad digital impulsada por un modelo privado regulado.
Países nórdicos
Es en el norte de Europa donde la adopción resulta más espectacular. En Suecia, BankID se ha convertido en un estándar de facto: la práctica totalidad de la población activa lo utiliza para la banca, los servicios públicos y numerosos servicios privados. En Dinamarca, MitID (que sucedió a NemID) desempeña el mismo papel central.
En estos países, las tasas de adopción se sitúan a menudo en una horquilla del 80 a 95 %. La identidad digital está tan arraigada que resulta difícil acceder a ciertos servicios esenciales sin ella.
Italia
Italia también combina dos dispositivos. El SPID (Sistema Pubblico di Identità Digitale) es un sistema de identidad digital proporcionado por varios prestadores autorizados, muy utilizado para acceder a los servicios públicos. La CIE (Carta d'Identità Elettronica), el documento de identidad electrónico italiano, permite una identificación respaldada por el chip del documento.
Estos dos bloques han contribuido a difundir ampliamente el uso de la identidad digital entre los ciudadanos italianos.
Alemania y Países Bajos
En Alemania, la función eID integrada en el documento nacional de identidad permite identificarse en línea mediante el chip del documento, con lectura por smartphone. Su adopción fue durante mucho tiempo más lenta, pero avanza con la digitalización de los trámites.
En los Países Bajos, DigiD es el medio de identificación de referencia para acceder a los servicios públicos y a numerosos servicios esenciales. Es muy ampliamente utilizado por la población para los trámites administrativos y de salud.
Su vínculo con eIDAS 2.0 y el wallet europeo
Estas identidades nacionales no van a desaparecer con la llegada de la cartera europea. El reglamento eIDAS 2.0 organiza al contrario su reconocimiento y su articulación a escala de la Unión.
Muchos de estos esquemas ya están notificados o en vías de estarlo en el marco de eIDAS, lo que les confiere un reconocimiento transfronterizo. Con eIDAS 2.0, están llamados a ser reconocidos o integrados en el nuevo marco, al tiempo que conviven con la futura EUDI Wallet. Para comprender el funcionamiento de esta cartera y sus retos, nuestro artículo dedicado detalla lo que hay que saber sobre eIDAS 2.0 y la cartera de identidad digital europea.
El punto clave que hay que retener es que no habrá un cambio brusco de un día para otro. Entramos en un largo periodo híbrido durante el cual coexistirán:
- las identidades digitales nacionales históricas (itsme, BankID, MitID, SPID, DigiD, etc.);
- el wallet europeo, desplegado progresivamente y a un ritmo diferente según los países;
- la verificación documental clásica para todas las personas que no disponen de ninguno de estos medios.
Dicho de otro modo, durante varios años un mismo recorrido podrá completarse de varias formas según el país y el perfil del usuario. Anticipar esta coexistencia es precisamente el objeto de nuestra guía sobre cómo prepararse bien para eIDAS 2.0.
Lo que implica para una empresa paneuropea
Para una empresa que vende, presta, asegura u onboarda clientes en varios países europeos, este panorama tiene consecuencias muy concretas.
En primer lugar, hay que aceptar la idea de que no existe un único medio de identidad digital en Europa, sino un mosaico de esquemas nacionales. Un cliente belga se presentará naturalmente con itsme, un sueco con BankID, un neerlandés con DigiD, un francés con France Identité o FranceConnect. Rechazar estos medios equivale a añadir fricciones y a perder clientes en el momento más sensible del recorrido.
Después, hay que prever un recurso. No todos los usuarios disponen de una identidad digital nacional, y el wallet europeo tardará en generalizarse. Un recorrido robusto debe, por tanto, ofrecer siempre una verificación documental (control del documento de identidad, lectura NFC del chip, control de vida) para quienes no tengan un esquema nacional utilizable.
Por último, hay que buscar la simplicidad de integración. Multiplicar las conexiones técnicas, una por país y por esquema, es costoso y frágil. El objetivo es poder aceptar las identidades nacionales existentes hoy, conectar el wallet europeo mañana, y mantener un recurso documental como red de seguridad, todo ello a través de una sola y misma integración.
Es exactamente la lógica que impulsa Meelo: ofrecer un punto de entrada único capaz de orquestar estos diferentes medios de prueba de identidad, en Francia y a nivel internacional, sin esperar a la generalización del wallet.
En conclusión
La identidad digital nacional ya es una realidad europea, mucho antes de la llegada de la cartera común. France Identité, itsme, BankID, MitID, SPID, la eID alemana y DigiD estructuran el día a día digital de millones de ciudadanos, con niveles de adopción a veces cercanos a la saturación en el norte de Europa.
El reglamento eIDAS 2.0 no hace tabla rasa de lo existente: lo organiza y lo hace coexistir con la EUDI Wallet durante un largo periodo híbrido. Para una empresa paneuropea, la buena estrategia no es esperar al wallet, sino saber aceptar desde ahora este mosaico de identidades, manteniendo al mismo tiempo un recurso documental para quienes no dispongan de ellas.
Fuentes: Comisión Europea (reglamento eIDAS y marco eIDAS 2.0), programas nacionales de identidad digital (France Identité y FranceConnect, itsme, BankID, MitID, SPID y CIE, eID, DigiD). Nombres y tasas de adopción ofrecidos a título indicativo y susceptibles de evolucionar.
Acepte todas las identidades digitales de Europa
Meelo acepta ya hoy las identidades digitales nacionales y, mañana, la Cartera Europea, con recurso documental y lectura NFC. Una sola integración para todos sus recorridos, en Francia y a nivel internacional.



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