Biometría y reconocimiento facial
La biometría agrupa los métodos de verificación basados en lo que una persona es, y no en lo que sabe o posee: rostro, huella dactilar, iris, voz. En un recorrido de onboarding, el reconocimiento facial compara el selfie tomado por el usuario con la fotografía que figura en su documento de identidad, para confirmar que quien presenta el documento es realmente su titular. Este control se asocia sistemáticamente a la detección de vitalidad, que descarta fotos, vídeos, máscaras y deepfakes. Los datos biométricos son datos sensibles en el sentido del RGPD: su tratamiento exige una base jurídica adecuada, una finalidad precisa y un plazo de conservación limitado.